Rituales de belleza

Los errores más habituales en nuestro ritual de belleza

Nuestras rutinas de belleza están marcadas por determinados pasos, basados en verdades o en falsos tópicos...

¡Te revelamos todo aquello que está mal para que puedas corregirlo y que tu piel esté estupenda!

Comida sana

Una dieta sana y equilibrada, rica en frutas y verduras nos ayudará a estar perfectos, tanto por dentro como por fuera. En cada receta de belleza tienes alimentos o recetas ideales para potenciar aquello en lo que estés trabajando.

 

Dormir

A la mayoría de las personas les gusta dormir, y, sin embargo, debido al ritmo de vida que seguimos en la actualidad nos es muy difícil ser constantes. En el caso de los adultos, son imprescindibles de 6 a 8 horas de sueño y es fundamental seguir un ritmo regular en el ciclo del sueño.

 

Ejercicio

El ejercicio es primordial para oxigenar la piel.  

 

La limpieza del rostro

No debemos confundir “desmaquillar el rostro” con “limpiar el rostro”:

Primero, si nos maquillamos debemos desmaquillarnos con productos adecuados. Hay que recordar que las toallitas desmaquillantes son muy útiles y rápidas, pero no deben usarse, ya que eliminan tanto los restos de maquillaje cómo la flora cutánea (tan necesaria para protegernos).

 

Por otro lado, la limpieza con un jabón libre de detergentes es completamente imprescindible. Debe hacerse todos los días, por la mañana para limpiar las excreciones (sudor, lipidos, toxinas…) de la piel y por la noche (sudor, polución, metales pesados..), en el rostro, cuello y escote.  Y un tónico, que evita la flacidez y devuelve a la piel su PH natural. Este paso a la larga hace que nuestra piel esté más fuerte y sana, tarde más en envejecer y según lo que queramos conseguir son un gran aliado ya que podemos reforzar un trabajo de manchas, cerrar los poros o incluso iluminar la piel. ¡Hay una gran variedad!


¿Utilizas los productos adecuados?

Al comprar productos de belleza, debemos escoger aquellos que sean adecuados para nuestro tipo de piel. Para esto, primero conviene que consultemos a un especialista para que nos revele cuales son las necesidades de nuestra piel. Cada piel es única y como tal hemos de tratarla.

Clasificaremos la piel según el exceso ó la carencia de lípidos, por tanto nos vamos a encontrar con pieles grasas (exceso), mixtas (de todo un poco) o secas (carencia de lípidos).

Las pieles grasas generalmente necesitan productos reguladores de la secreción del sebo, pero no hay que excederse con productos astringentes para evitar el circulo vicioso de la grasa. Es decir, tendemos a quitar la grasa de la piel, pero parte de ésta es necesaria, y si la quitamos la piel se siente desprotegida y generará más grasa. Una regla de oro: no tocar nunca los granos ni los puntos negros; tampoco hay que exfoliar la zona de granos porque pueden romperse y se extendería la infección.

Las pieles secas deben utilizar productos ricos en lípidos según el grado de sequedad de la piel. Aunque la piel sea seca y delicada, hay que exfoliarla al menos una vez al mes; y los productos imprescindibles para este tipo de piel serán aquellos que fortifiquen la piel.

 

Exfoliante y mascarilla 

Muchas veces nos olvidamos de estos pasos porque no tenemos tiempo, pero eso no significa que no sean importantes. Es más si queremos alcanzar grandes resultados en cosmética son obligatorios. La exfoliación elimina las células muertas que vamos acumulando día a día en la capa cornea haciendo que la piel se vuelva más impermeable y por tanto que penetren peor los productos cosméticos, y que a la larga asfixien la piel. Una vez a la semana o una vez cada 15 días es lo ideal.

 

Para completar nuestro ritual de belleza, después de desmaquillar la piel, limpiarla y exfoliarla hay que utilizar una mascarilla al menos una vez por semana. Lo ideal es aplicarla inmediatamente después de la exfoliación, pero la realidad es que lo importante es que la apliquemos según las instrucciones de uso de cada mascarilla. Hay que buscar las mañas para no saltarnos este paso, y si bien el momento ducha es propicio (mientras lavamos el cabello, por ejemplo), ¡también podemos aplicarla mientras nos sentamos en el sofá a ver la tele! Recuerda que hay mascarillas en crema que no hace falta retirarlas… No hay excusa para no utilizarlas.

 

O crema de día o crema de noche…

No es una cuestión de elección… ¡Los dos son necesarios! Por la mañana para proteger y por la noche para regenerar y no hace falta que sean cremas diferentes. Tenemos que ser conscientes que hay que ser muy constante.

 

No ser constantes con nuestro ritual de belleza

Madame Baché dijo una vez: “No prometo milagros. Simplemente prometo preservar o mejorar la naturaleza de la piel gracias al uso de mis productos de tratamiento que dan resultados inmediatos y a largo plazo si se utilizan con constancia”.

  

El orden correcto de aplicación 

El orden de aplicación será de lo más específico a lo más genérico. Es decir, siempre los productos que traten un problema concreto debemos aplicarlos antes que un producto que sirva de manera más general. Por ejemplo, un suero (específico de rojeces) o  un contorno de ojos antes que la crema (que es para todo el rostro, cuello y escote).

 

La protección solar

En España la radiación solar es fuerte durante todo el año, no solo en los meses de verano. Incluso en los días nublados, el sol puede hacer daño si no se cuenta con la protección correcta.

Aunque el sol es necesario para que la piel sintetice la vitamina D, no debemos exponernos a este en las horas centrales del día ni durante largos periodos de tiempo.

 

El cuerpo

Creemos que la piel termina en la zona del escote… ¡No! La piel del cuerpo hay que hidratarla, nutrirla y exfoliarla como la del rostro.

Otra norma imprescindible para un cuidado perfecto es no usar jabones con detergentes. Deben ser respetuosos con la piel.

En el cuidado durante el año del cuerpo deberíamos combinar tanto las cremas como los aceites: ya que la crema hidrata y nutre más en profundidad y el aceite da una mayor oxigenación a la capa cornea. De modo que encontrar un equilibrio de aplicación de ambos tipos de productos logrará que nuestra piel esté perfecta en todos los sentidos.

 

Hay que acudir al centro de belleza

Es necesario acudir al centro de estética como mínimo cada cambio de estación. Es importante ponerse en manos de expertos y aunque nosotros marquemos nuestro ritmo de tratamiento (una vez al año, tres, o una vez al mes) lo importante es seguir un ritmo para que la profesional pueda proyectar un programa de belleza y alcanzar resultados.

 

La cosmética infantil

Cuando tenemos un bebé nos preocupamos de que su piel esté perfectamente hidratada o nutrida, y según van creciendo dejamos este ritual atrás.

Las pieles de los niños hay que protegerlas, es vital aplicar crema hidratante durante su infancia y adolescencia, para conseguir llegar a la madurez en un estado perfecto.

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